Avances en las políticas públicas de infancia y familia en apoyo de la Parentalidad Positiva

A menudo nos dirigimos desde esta página a padres, madres u otras figuras parentales para reflexionar sobre algún aspecto relacionado con su papel educador. Hoy lo hacemos para referirnos a la corresponsabilidad de las instituciones públicas en el ejercicio de la parentalidad positiva. La tarea de ser padre o de ser madre no se debe concebir como una tarea solitaria que es de responsabilidad exclusiva de la familia. Las instituciones públicas deben velar porque las condiciones en las que se lleva a cabo la tarea de cuidar y educar a los hijos e hijas sean las más adecuadas posibles.

texto alternativo ¿Cuáles son esas condiciones necesarias que las instituciones públicas deben ofrecer y garantizar para favorecer el ejercicio positivo de la parentalidad? Las políticas de infancia y familia así como los marcos jurídicos en los que se enmarcan deben proveer los medios necesarios para que todas las familias, en su diversidad, puedan llevar a cabo su función educativa y de cuidado satisfactoriamente. No vale poner “puertas al campo” y trazar líneas rojas que arbitrariamente delimiten lo que “es” o “no es” una familia. Si algo caracteriza a la familia actual es la explosión de formas y variedades de convivencia que presenta, lo cual conlleva necesidades más complejas de apoyo que requieren su satisfacción. Entre las condiciones que las políticas públicas de familia deben proporcionar es darle “un buen comienzo al bebé” asegurando la ampliación y flexibilidad de los permisos tanto de la madre como del padre para que puedan recibirle como se merece y crearle un entorno afectivo seguro y estable. Además, las figuras parentales deben tener tiempo para organizar “el equipo parental” que va a estar a su cuidado de modo que, en los siguientes meses, puedan organizar la ayuda adicional, sobre todo en los casos de madres y padres criando solos, o aquellos con presencia de ex cónyuges o abuelos, para que colabore en la tarea. Será también una necesidad más adelante que la familia cuente con plazas públicas de educación infantil para contribuir a la conciliación entre la vida familiar y laboral en ambas figuras parentales. Además se deben redoblar los esfuerzos para que las empresas e instituciones empleadoras faciliten dicha conciliación como parte de su responsabilidad social corporativa.

Participar en los módulos de Educar en Positivo: un modo seguro de mejorar la tarea de ser padres o madres

Recientemente se ha publicado en la prestigiosa revista Child and Family Studies un artículo con la evaluación del programa Educar en Positivo. En dicha publicación se muestran los cambios que han experimentado los padres y madres que han participado en el programa desde 2014 a 2015, contando con 148 padres y madres de España y Latinoamérica (Chile, Colombia, Argentina, Venezuela o Bolivia). Los participantes realizaron alguno de los cinco módulos básicos, los cuales son: Módulo 1: Internet, un recurso para la familia; Módulo 2: Mejoramos la relación en familia; Módulo 3: Comprender y guiar el comportamiento infantil; Módulo 4: Nuestro hijo es diferente, le ayudamos a crecer; y, el Módulo 5: Alimentación y salud, un reto para la familia.

texto alternativo Para observar los cambios en los participantes se contó con una serie de instrumentos de evaluación, que mostraban la capacidad de los contenidos del programa para conseguir que los padres y madres tomaran conciencia de Internet como un espacio para el apoyo social; además, se planteaba una autoevaluación día a día de su propia capacidad para la asunción de un rol positivo y la satisfacción personal, por medio del instrumento que hemos denominado Emocionómetro. Los principales resultados muestran que los padres y madres que participaron en el programa observaban cambios en la concepción de que Internet puede ser una fuente de apoyo, en la posibilidad de intercambiar opiniones con otros padres, en las habilidades parentales para resolver problemas y en el apoyo emocional. Además, se observaron cambios positivos en la autoeficacia parental, al incrementar su satisfacción y la capacidad para asumir las responsabilidades del ejercicio del rol parental. Aquellos participantes que reportaron cambios mas positivos son los que más habían participado en los foros, usaban el diario que se ofrece en los módulos y se comprometían a realizar cambios en su tarea educativa, lo cual redundó a su vez en una mayor satisfacción con el programa. Para concluir, el estudio llevado a cabo mostró que el programa Educar en Positivo es eficaz, al ofrecer un programa estructurado breve y que permite cambios positivos en los participantes, sobre todo si se muestran activos y toman parte en aquellas actividades que se les ofrecen.

¡El equipo de Educar en Positivo les desea unas Felices Fiestas!

Desde el programa “Educar en Positivo” queremos desearles unas felices fiestas y un próspero año 2019. Esperamos que estos días puedan compartirlo en familia, con las personas queridas y se conviertan en unas Fiestas en Positivo, en el que prime la demostración del afecto, la comunicación positiva, basado en el respeto y la tolerancia.

texto alternativo Esperamos que en estos días festivos puedan crear un ambiente basado en las ideas de la parentalidad positiva, en la que creamos espacios para compartir momentos de calidad con los hijos e hijas. Que las cenas en familia estén llenas de cariño y risas. Unos días para compartir y disfrutar.

El afecto y el control: ¿dos caras de la misma moneda?

Muy a menudo se aconseja a las figuras parentales que cuiden que sus relaciones con sus hijos e hijas sean afectuosas pero que al mismo tiempo ejerzan control sobre sus comportamientos. Quizás no les estemos contando que el afecto y el control son dos tipos de respuestas parentales que tratan de satisfacer dos tipos de necesidades infantiles que se inscriben en sistemas “diseñados” con propósitos muy diferentes. Empecemos con las respuestas de afecto.

texto alternativo Mostrarse afectivos y cálidos con los hijos e hijas responde a la necesidad infantil de establecer lazos seguros y confiables con sus cuidadores. Esta necesidad se inscribe dentro del sistema de apego según el cual el niño pre-verbal viene primado biológicamente para atraer por medio de miradas, llantos, sonrisas, grititos, balbuceos, o gestos la atención de los adultos desde muy temprano. Mediante esas señales de atención el bebé “comunica” la presencia de una necesidad: hambre, sueño, estimulación, compañía, actividad física, cuya satisfacción resulta clave para su supervivencia. El sistema biológico del bebé requiere contar con adultos cooperativos que interpreten bien sus señales y le respondan adecuadamente y de modo rápido para satisfacer esa necesidad. De ello depende que el bebé logre un vinculo emocional seguro y estable que le permita poco a poco establecer una base segura desde la que explorar y lanzarse al entorno. Esta base segura en el afecto de sus cuidadores es un factor protector de primer orden para el desarrollo de una buena salud mental y capacidades sociales para tratar con las personas. Por eso, investigaciones actuales señalan que el cerebro de la madre e incluso del padre, se equipan también convenientemente para estar a tono con la situación, activando áreas cerebrales relacionadas con la empatía hacia los demás y la percepción y respuesta rápida ante el llanto como formas de asegurar esa respuesta tan necesaria para la supervivencia y el desarrollo sano del bebé. En los casos en que no se produce este tipo de respuesta del cuidador por problemas de depresión u otra patología severa, toxicomanía, abandono o negligencia, maltrato físico o sexual se quiebra el buen funcionamiento del sistema de apego y aparecen consecuencias muy negativas sobre el desarrollo infantil.

Guía para madres y padres de bebés prematuros durante la hospitalización

Te presentamos una Guía realizada por el Departamento de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla, destinada a madres y madres con bebés prematuros en el período de hospitalización, en colaboración con la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Con la finalidad de servir de apoyo a las familias que han tenido a un bebé prematuro y deben enfrentarse a esos momentos de hospitalización, a los miedos y frustraciones que ello conlleva.

texto alternativo Pues como reza en el resumen han sido días, semanas e incluso meses los que quizás habéis permanecido día a día en la Unidad de Neonatología al lado de vuestro bebé. Habéis ido haciendo frente a cada circunstancia en relación con su salud, a cada incertidumbre y temor ante nuevas pruebas y resultados, a cada progreso que conseguía, así como a los retrocesos que también se daban. Son muchas las emociones vividas (tristeza, miedo, ira, dolor, esperanza, alegría, confusión, etc.), mucha la información recibida. Sabéis para qué sirve cada máquina, cada cable, cada prueba realizada, así como las funciones de cada uno de los profesionales que tratan y han tratado a vuestro pequeño. Pero sobre todo, habéis adquirido muchas habilidades para atenderle y cuidarle, consiguiendo ser verdaderos profesionales y expertos en las necesidades y cuidados de bebés prematuros. Poco a poco su peso ha aumentado, sus constantes vitales (temperatura, respiración) son estables y, aunque sigue siendo una criaturita frágil y pequeña, sus ritmos de crecimiento y alimentación son adecuados. Es normal que mostréis ansiedad y respeto ante el hecho de dejar la Unidad Neonatal y a sus profesionales para llevaros a vuestro bebé a casa. A lo largo de estas páginas encontraréis información y testimonios sobre aquellos temas que más preguntas y dudas generan a padres y madres que pasan por vuestra misma situación, abarcando desde los momentos iniciales ante el alta hospitalaria hasta cuestiones que tienen que ver con el desarrollo de vuestro hijo o hija en los próximos años (resumen sacado de la propia guía).

La primera vez que el niño va al colegio

Seguro que te has sentido identificada alguna vez con lo que nos cuenta una madre que está preparando a su hijo para ir a la escuela. Será la primera vez que él estará fuera de casa, así que aunque su madre le haya comprado nuevos lápices de colores, cuadernos curiosos y todo un arsenal de materiales para animarle, él repite una y otra vez: “mamá, no quiero ir al cole”. Bufff... ¡cuántas veces he escuchado eso cuando mi hija era pequeña...!

texto alternativoTe presentamos un post elaborado por Vilma Medina, Directora de 'Guíainfantil.com' que reflexiona sobre los problemas que pueden suceder cuando nuestro hijo o hija va a empezar en el colegio por primera vez. Dentro de este post encontraras un cuento en un vídeo YouTube, llamado "Emma va al Colegio" de la escritora y cuentacuentos Beatriz Montero que nos narra la experiencia de la pequeña Emma y sus primeros días en el cole.

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