Respetemos las señales de hambre y saciedad de nuestro hijo/a

Como madre y padre positivo sabemos que te interesas en proporcionar una alimentación saludable a tu hijo/a. Estás al tanto de la calidad de los alimentos que adquieres en la cesta de la compra, y te preocupas por cocinar platos sanos y sabrosos ajustados a la economía familiar. Pero, además de todo esto, es necesario que los hábitos de ingesta se ajusten a las necesidades del organismo de tu hijo/a. Te proponemos una pequeña reflexión sobre el impacto negativo que puede tener la educación alimentaria en la regulación del organismo de nuestro hijo/a y en los posibles problemas de salud que una actuación inadecuada le puede acarrear.

texto alternativoEl cuerpo humano está dotado de señales biológicas muy potentes que dan cuenta de sus necesidades más inmediatas para la supervivencia. Algunas de estas señales nos informan de la necesidad de alimentarnos (sensación de hambre), pero también de cuando ya no es necesario más ingesta (sensación de saciedad); igualmente el dolor, el cansancio, el sueño, y las emociones son señales muy valiosas que nos permiten reaccionar con respuestas apropiadas como comer, dejar de comer, aliviar el dolor, descansar, dormir y regular nuestras emociones. Tomar las decisiones apropiadas que pongan en marcha estas respuestas nos va a permitir restablecer el equilibrio de nuestro organismo.

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