Avances en las políticas públicas de infancia y familia en apoyo de la Parentalidad Positiva

A menudo nos dirigimos desde esta página a padres, madres u otras figuras parentales para reflexionar sobre algún aspecto relacionado con su papel educador. Hoy lo hacemos para referirnos a la corresponsabilidad de las instituciones públicas en el ejercicio de la parentalidad positiva. La tarea de ser padre o de ser madre no se debe concebir como una tarea solitaria que es de responsabilidad exclusiva de la familia. Las instituciones públicas deben velar porque las condiciones en las que se lleva a cabo la tarea de cuidar y educar a los hijos e hijas sean las más adecuadas posibles.

texto alternativo ¿Cuáles son esas condiciones necesarias que las instituciones públicas deben ofrecer y garantizar para favorecer el ejercicio positivo de la parentalidad? Las políticas de infancia y familia así como los marcos jurídicos en los que se enmarcan deben proveer los medios necesarios para que todas las familias, en su diversidad, puedan llevar a cabo su función educativa y de cuidado satisfactoriamente. No vale poner “puertas al campo” y trazar líneas rojas que arbitrariamente delimiten lo que “es” o “no es” una familia. Si algo caracteriza a la familia actual es la explosión de formas y variedades de convivencia que presenta, lo cual conlleva necesidades más complejas de apoyo que requieren su satisfacción. Entre las condiciones que las políticas públicas de familia deben proporcionar es darle “un buen comienzo al bebé” asegurando la ampliación y flexibilidad de los permisos tanto de la madre como del padre para que puedan recibirle como se merece y crearle un entorno afectivo seguro y estable. Además, las figuras parentales deben tener tiempo para organizar “el equipo parental” que va a estar a su cuidado de modo que, en los siguientes meses, puedan organizar la ayuda adicional, sobre todo en los casos de madres y padres criando solos, o aquellos con presencia de ex cónyuges o abuelos, para que colabore en la tarea. Será también una necesidad más adelante que la familia cuente con plazas públicas de educación infantil para contribuir a la conciliación entre la vida familiar y laboral en ambas figuras parentales. Además se deben redoblar los esfuerzos para que las empresas e instituciones empleadoras faciliten dicha conciliación como parte de su responsabilidad social corporativa.

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