Celebremos el día de la madre positiva

Días atrás glosábamos la figura del padre positivo. Hoy nos ocuparemos de celebrar el día de la madre positiva. En realidad deberíamos referirnos al día de las madres positivas porque son muchas las circunstancias en las que hoy en día se expresa la maternidad, tantas como tipos de familia: en solitario, con pareja hetero u homosexual, con hijos biológicos y de otras procedencias. Estamos pensando también en las diferentes formas de alcanzar la maternidad que nos ofrecen las tecnologías de reproducción asistida, tales como la inseminación artificial, la fecundación in vitro o la ovodonación. Bienvenidas sean todas las madres a esta celebración.

texto alternativoA diferencia de la figura del padre, poco hay que hacer para convencer a la sociedad de la importancia de la maternidad, de su papel clave en el desarrollo de los hijos e hijas y de su carácter fundacional y cohesivo en la vida familiar. Son muchos los estudios destinados a examinar las bases neurobiológicas de la maternidad que preparan su cuerpo y mente durante la gestación, el parto y los meses posteriores mediante cambios hormonales y neurológicos. Respecto a estos últimos, sabemos de las adaptaciones que experimenta su cerebro para responder adecuadamente a las señales infantiles (vocalizaciones, llanto, miradas) y cubrir sus necesidades básicas. Así, una extensa red de áreas cerebrales visuales, emocionales, sociales y cognitivas se activan al servicio de dichas respuestas: las áreas occipitales y el cerebelo, la amígdala, las áreas temporo-parietales, la ínsula, el cingulado, el área pre-motora, el cortex prefrontal medial y orbitofrontal. Es también clave el papel de la madre para que el bebé establezca un apego seguro y estable, gracias al modo sensible y sincronizado con que responde a sus llamadas de atención y comunicación.

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