Los principios de la parentalidad positiva

La parentalidad positiva se refiere al comportamiento de los padres y madres centrados en las necesidades de los hijos e hijas para su pleno desarrollo en un contexto de afecto y reconocimiento, sin el uso de violencia.

texto alternativoAdemás, aunque existe una gran diversidad de modelos familiares con una extensa variabilidad en la realización de la tarea de ser padres y madres, el ejercicio de la parentalidad positiva se sustenta en una serie de principios básicos de actuación. Como son los vínculos afectivos cálidos, protectores y estables para que los hijos e hijas se sientan aceptados y queridos; el desarrollo de un entorno estructurado que proporciona modelo, guía y supervisión para que aprendan las normas y valores sociales; la estimulación y apoyo al aprendizaje cotidiano y escolar para el fomento de la motivación y de sus capacidades; el reconocimiento del valor de los hijos e hijas, mostrar interés por su mundo, validar sus experiencias, implicarse en sus preocupaciones, responder a sus necesidades; la capacitación de los hijos e hijas, potenciando su percepción de que son competentes y capaces de cambiar las cosas e influir sobre los demás; la educación sin violencia, excluyendo toda forma de castigo físico o psicológico degradante, por considerar que el castigo corporal constituye una violación del derecho del niño o niña al respeto de su integridad física y de su dignidad humana, que genera en una imitación de modelos inadecuados de relación interpersonal y los hace vulnerables ante una relación de dominación impuesta por la fuerza. En definitiva, la parentalidad positiva es una actitud de los padres y madres a comprender la importancia de educar desde el afecto, teniendo una perspectiva positiva de su rol parental, reconociendo que los hijos e hijas necesitan de un entorno pacífico, cariñoso, lejos del uso de la violencia para desarrollarse plenamente en la sociedad independientemente de la diversidad familiar.

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